Un niño sonriendo con una toalla de pato

EL BAÑO Y EL BEBÉ


El ser mamás nos invade la cabeza de preguntas, y una de ellas es ¿Cómo y cuándo podemos bañar a nuestro bebé? Pues bien, la respuesta es sencilla, desde que a nuestro bebé se le cae el cordón umbilical ya es posible bañarlo sin embargo antes de esto puedes limpiarlo con poquita agua sin sumergirlo completamente y ¿cómo? Eso lo decides tú, lo más recomendable y cómodo es hacerlo en una bañera para bebés, pero también lo puedes bañar contigo en la ducha. 

Primero que todo encárgate de tener todo lo que necesitas a la mano, si decides hacerlo en una bañera, acomódala en el sitio. Siempre vas a necesitar una toallita pues en caso de que le caiga agua o jabón en la carita hay que limpiarlo inmediatamente. Un jabón especial para bebés y una esponjita suave serán claves para que tu hijo tenga un baño agradable.  

Lo ideal es bañar a nuestro pequeño con una temperatura de agua acorde a su temperatura corporal, ni muy caliente ni muy fría, así el baño será mucho más tranquilo. Es importante sumergirlo de a poquitos sosteniendo siempre su cabecita y su cuerpo firmemente pues ten en cuenta que el jabón hace que este sea más resbaladizo, y también recuerda usar poco jabón para no resecar su piel. 

Una vez hayas finalizado su baño sécalo con mucho cuidado, comenzando por su cabecita que es la parte por la que los bebés pierden más calor corporal y sigue con el resto de su cuerpo secando muy bien sus zonas íntimas para que no vayan a quedar húmedas. Finalmente, colócale el pañal y aplícale la cremita que su pediatra le haya recomendado. Puedes dejarlo un rato con el pañal antes de vestirlo y luego sí finaliza colocándole la ropita. 

Es toda una aventura esto del baño, pero con el tiempo verás como cada vez se te irá haciendo más fácil.