Ilustración implemento de laboratorio.

IDENTIFICA EL PROBLEMA Y ENCUENTRA LA SOLUCIÓN


La leche para recién nacidos más apropiada es sin duda la leche materna, pero mientras amamantas a tu bebé es posible que llegue un momento en que digas “no me sale leche suficiente para alimentar a mi bebé” o se presenten otras complicaciones como dolor e inflamación en los senos o hasta mastitis, que no sabes cómo manejar. Conoce las principales complicaciones y encuentra consejos que te ayudarán a tratarlas. 

DOLOR EN LOS PEZONES

Durante los primeros días puedes sentir incomodidad cuando tu bebé se alimenta, pero si el dolor es permanente, identifica las causas y posibles soluciones a tu molestia.

  • Mala técnica: Asegúrate que tu bebé está cubriendo la areola con su boca, al tomar solo el pezón lo puede lastimar. Además, no lo retires mientras succiona, pon la punta de tu dedo en la comisura de su boca e interrúmpelo antes.

  • Pezones resecos: Para evitarlo, límpialos antes y después de la lactancia y si es necesario hidrátalos con una crema o aceite de lanolina.

  • A tu bebé le están saliendo los dientes: Por las molestias que eso le ocasiona, puede que quiera morder tus pezones para aliviarlas. Dale a masticar una toalla húmeda y fría antes de alimentarlo para evitar que lo haga.

  • Mala posición: Conoce las posiciones recomendadas y escoge la que se acomode a tu momento y entorno.

SENOS INFLAMADOS

Si están llenos de leche, se ven brillantes, se sienten más duros al tocarlos y tus areolas y pezones también están hinchados, aplica estos consejos para aliviar la molestia y evitar complicaciones:

  • Encuentra una posición cómoda para los dos.

  • Dale de comer a tu bebé al menos 8 veces al día en sesiones de por lo menos 15 minutos.

  • Extrae la leche manualmente cuando estén muy tensos.

  • Toma una ducha de agua caliente y luego aplica frío sobre tus senos.

  • Inicia cada amamantamiento con el seno contrario a la sesión anterior.


BAJA PRODUCCIÓN DE LECHE MATERNA

En la mayoría de los casos el cuerpo está programado para producir la cantidad de leche que el bebé requiere, pero si sientes tus senos menos inflamados o si tu bebé parece tener más hambre a pesar de haber comido, es normal que te preocupes.

Alimentarte bien, mantenerte hidratada y descansar lo necesario te ayudará a producir la leche suficiente, pero si aún así no te sientes tranquila, consulta con tu médico.

CONDUCTOS MAMARIOS OBSTRUIDOS

Normalmente ocurre porque los senos no se vacían por completo, por interrumpir el momento de amamantar o por un brasier muy ajustado.

Síntomas:

  • Sensación de empedrado debajo de la piel.

  • Mayor sensibilidad.

  • Calor y enrojecimiento.

Soluciones:

  • Amamanta con más frecuencia del pecho que tiene el conducto obstruido.

  • Hazte masajes antes y mientras amamantas.

  • Extrae la leche que queda después de amamantar.

  • Toma una ducha caliente directamente en el seno.

INFECCIÓN MAMARIA O MASTITIS  

Normalmente se acompaña de fiebre de 38,5ºC o más, malestar, debilidad y una zona dura, caliente y roja en el seno.

Si presentas estos síntomas, consulta con tu médico.